HORIZONTE.

Transparente y hoy casi templado,
el mar que golpea las rocas ,
acompañando con su sonido suave, el hoy salvaje rugir del viento.
Este mar que te conoce,
estas piedras que te conocen,
este viento que te conoce.
La marea va subiendo, lenta e inexorable.
Va cambiando el color de las piedras, Transparente y hoy casi templado,
el mar que golpea las rocas
acompañando con su sonido suave, el hoy salvaje rugir del viento.
Este mar que te conoce,
estas piedras que te conocen,
este viento que te conoce.
La marea va subiendo, lenta e inexorable.
Va cambiando el color de las piedras,
de pardo seco a húmedo brillante.
Sentada en la orilla no me retiro, me quedo quieta,
esperando que la siguiente ola, moje, como si lamiese,
la punta de los dedos de mis pies.
Pies que conocen, como conocían los tuyos, estas piedras y este mar…esta playa.
Tibia y casi transparente, alguna lágrima perdida que secará el viento.

RUMBO

A merced del oleaje,
el viento no rola,
no me permite el rumbo,
no puedo hallar puerto seguro.
Desorientada,
sin dirección,
sin norte,
con la brújula rota,
perdí el punto en el mapa.

¿Hubo alguna vez quizás un mar en calma?
¿Me dejé en algún momento mecer por su vaivén?
¿En algún momento un viento suave y amable me acompañó a la orilla buscada.?

¿Existe ese lugar?
¿o acaso sean mis manos el timón,
mi aliento el viento y mi pulso su fuerza.?
¿Mi corazón el mapa,
mi mente la brújula ?
¿ Y yo misma, mi alma,
pueda ser el único puerto seguro?

Así podré quizás navegar sin miedo
Allí quizás, por fin, anclar en calma.





AQUÍ.

Hace frío aquí.

Hay un silencio que pesa,

hay un vacío que come.

No hay nadie aquí.

Hay una soledad con hueco,

hay un espacio que aburre.

Hay dolor aquí,

hay una realidad sin compasión,

un pozo al que asomarse.

Hace frío aquí,

pero hay maullidos y niña, y música,

hay un vacío de cosas vacías.

No hay nadie aquí,

estoy yo conmigo,

nos miramos a los ojos y nos reconocemos en la otra.

Hay espacio para mis palabras, mis rimas y mis cuentos.

Hay dolor aquí,

pero las lágrimas limpian y han vuelto.

La realidad es neutra y no me tiene lástima.

Hay un pozo profundo, lleno de cosas hondas.

Aquí estoy ahora.

Se baila aquí.

Se llora y se ríe.

Se escribe y se lee.

Se termina y se vuelve a empezar.

Opuestos – Blanco/ Negro

Dando la espalda al espejo,

en la ventana a poniente

– Lo que está allá no soy yo, es diferente.

Algo ajeno a mi verdad, lo que mi piel no siente ,- .

Allá la luz del sol que nacía,

a su espalda una oscuridad creciente.

Giró y se miró al espejo

en el mágico justo instante

en el que confrontaron luz y sombra

un claro-oscuro inquietante.

Lo mismo dentro de sí

nació algo evidente y nuevo

– ¿ Acaso no soy también aquello que oculto llevo?

¿ Lo que es contrario de por sí, como al negro el blanco, como al blanco el negro?-

Se quebró una creencia antigua rugiendo hasta los cimientos;

– No es lo extraño lo de afuera

dentro de mí está mi opuesto-.

VIENTO

Vientos.

Nací en tierra de vientos.

Fuertes, violentos, cambiantes e impredecibles,

que tan pronto desmadejan tu elaborado disfraz de febrero,

como colocan suavemente tu pelo en caricia inesperada.

Aprendí, sin embargo, a diferenciarlos, nombrarlos,

intuir si amainarían

y hasta anticiparlos; en el color del mar,

en la bruma que mira desde el horizonte

y en el comportamiento humano, el mío.

En radicales, unas, y sutiles transformaciones, otras.

El viento muda el paisaje de forma acompasada y veloz,

y lo que era ayer, es hoy, pero distinto,

y será mañana de nuevo transformado.

Preciosa ausencia de resistencia al cambio,

que llena el mar de cresta espumosa

y arranca suspiro y queja de ventanas que se entrecerraron en calma.

Sin embargo no soy yo veleta que cede a suave brisa,

no siempre, no hoy.