Dando la espalda al espejo,
en la ventana a poniente
– Lo que está allá no soy yo, es diferente.
Algo ajeno a mi verdad, lo que mi piel no siente ,- .
Allá la luz del sol que nacía,
a su espalda una oscuridad creciente.
Giró y se miró al espejo
en el mágico justo instante
en el que confrontaron luz y sombra
un claro-oscuro inquietante.
Lo mismo dentro de sí
nació algo evidente y nuevo
– ¿ Acaso no soy también aquello que oculto llevo?
¿ Lo que es contrario de por sí, como al negro el blanco, como al blanco el negro?-
Se quebró una creencia antigua rugiendo hasta los cimientos;
– No es lo extraño lo de afuera
dentro de mí está mi opuesto-.


