A merced del oleaje,
el viento no rola,
no me permite el rumbo,
no puedo hallar puerto seguro.
Desorientada,
sin dirección,
sin norte,
con la brújula rota,
perdí el punto en el mapa.
¿Hubo alguna vez quizás un mar en calma?
¿Me dejé en algún momento mecer por su vaivén?
¿En algún momento un viento suave y amable me acompañó a la orilla buscada.?
¿Existe ese lugar?
¿o acaso sean mis manos el timón,
mi aliento el viento y mi pulso su fuerza.?
¿Mi corazón el mapa,
mi mente la brújula ?
¿ Y yo misma, mi alma,
pueda ser el único puerto seguro?
Así podré quizás navegar sin miedo
Allí quizás, por fin, anclar en calma.

